Mientras que Gobierno del Estado
promueve constantemente y en diversos foros todos los beneficios de detonar un
recurso como el gas Shale, hay organizaciones mundiales y países que lo
condenan, por los riesgos ambientales y lo poco rentable que es en realidad ese
combustible.
Entre estas organizaciones está
Greenpeace, integrante de la llamada Alianza Mexicana contra el Fracking, conformada
por 16 organizaciones y que recientemente solicitaron ante el Congreso de la
Unión y al presidente Enrique Peña Nieto, prohibir la técnica fracking durante
la discusión de la reforma energética.



