jueves, 11 de abril de 2013

Pandillas texanas entre las que destaca Barrio Azteca que opera en la zona de El Paso y Ciudad Juárez

Pandillas texanas entre las que destaca Barrio Azteca que opera en la zona de El Paso y Ciudad Juárez están involucradas en la trata de personas, tráfico de armas, droga, robos y asesinatos.




Lo anterior se desprende del Texas Gang Threat Assessment o evaluación de las amenazas de las pandillas en Texas, el cual fue publicado por el Departamento de Seguridad Pública, que fue desarrollado para proporcionar una visión general de las actividades de pandillas en el estado de Texas.

Los analistas del Departamento de Seguridad Pública reportan que algunas de las bandas más poderosas del estado de Texas han formado fuertes vínculos con los cárteles mexicanos, ya que forman de la empresa criminal trasnacional, es decir, ellas representan un negocio al ofrecer a los cárteles ingresos y recursos.

Barrio Azteca ha sido asociado con el cártel de Juárez e incluso ha puesto en marcha operaciones en México. Los miembros actúan como traficantes y ejecutores. Son considerados más peligrosos que la Mara Salvatrucha (MS-13). 

Las pandillas grandes están reclutando a pequeñas pandillas estadounidenses y juarenses para cometer delitos que después se atribuyen las grandes pandillas. Las pequeñas, por ejemplo, pueden ser contratadas para robar los vehículos que la gran banda va a utilizar para sus propios fines o para enviar a México, donde serán utilizados por los cárteles mexicanos.

Actualmente varios pandillas participan activamente en la gestión de redes de prostitución, debido a su rentabilidad y la percepción de las bandas que se trata de un delito relativamente de bajo riesgo.

Las bandas de nivel 1 en Texas son Tango Card se estima que tienen alrededor de 10 mil miembros; seguidos de Texas Syndicate con 4 mil 500 miembros; Barrio Azteca con 3 mil 500 miembros, y Texas Mexican Mafia con 6 mil miembros. Para los analistas estas organizaciones representan la mayor amenaza por sus relaciones con los cárteles mexicanos, un gran número de miembros, los altos niveles de actividad delictiva transnacional y la efectividad organizacional.

En ciertos casos, estas bandas son contratadas para cometer asesinatos, secuestros y agresiones en Texas y México, sobre todo en Chihuahua, en nombre de los cárteles.

Algunas pandillas trabajan con los cárteles múltiples. La Hermandad de Pistoleros Latinos (HPL), por ejemplo, se ha informado que se conecta al cártel del Golfo, Los Zetas, del cártel de Sinaloa y el cártel de Juárez.

El Barrio Azteca que tienen funciones en Texas y en Ciudad Juárez es una pandilla que actúa como extensión de un cártel, de esta manera, los miembros estadounidenses participan regularmente en pedidos, procuran armas, vehículos y otros materiales para llevar a cabo actos de violencia.

Estas pandillas están vinculadas con el delito de trata de personas, las pandillas que más participan son Card Tango, Mafia Mexicana, Bloods, Crips y Barrio Azteca. Otras bandas que han sido presuntamente involucradas en el tráfico humano incluyen la MS-13, quienes extorsionan a otros delincuentes dedicados a la trata de personas.

Las mismas pandillas han informado que participan en el tráfico sexual y en el funcionamiento de redes de prostitución, y en algunos casos hay indicios de que en estas actividades están conectados con los cárteles mexicanos antes mencionados.

Algunas pandillas en Texas regularmente apoyan las operaciones de los cárteles de contrabando humano, facilitando el transporte de grupos de extranjeros ilegales a través de la frontera entre Texas y México. La mayoría de las pandillas están involucradas en el contrabando de personas en Texas, por transporte o tenencia de extranjeros ilegales en casas-almacén.

Barrio Azteca es un peligro latente sobre todo debido a sus niveles continuos de actividad criminal, la asociación para las organizaciones mexicanas de tráfico de drogas y la capacidad de operación en ambos lados de la frontera entre Texas y México. Aunque predominantemente situadas en El Paso y Ciudad Juárez, las recientes detenciones de miembros de BA en el Wichita Falls afirman su capacidad para expandir su influencia a otras áreas de Texas.

Las pandillas siguen planteando una amenaza significativa para la seguridad pública en Texas y son responsables de una cantidad desproporcionada de crimen en las comunidades estadounidenses y mexicanas. De los miembros encarcelados, más de la mitad están cumpliendo una condena por un crimen violento, incluyendo robo (25%), homicidios (14%) y el asalto/amenaza terrorista (12%).

En el informe se asienta que los cárteles buscarán más alianzas con las pandillas para expandir sus redes existentes en Texas.